El emblemático arco de ladrillo, testigo del último siglo y medio de la historia de la ciudad, tiene dos orígenes. Es por todos los vecinos sabido, que el Arco Conmemorativo de Ladrillo recuerda el comienzo de las obras del trayecto ferroviario hacia Medina del Campo y hacia Burgos, pero la crónica periodística de la época le atribuye una función primordial más sencilla: al parecer, el arco fue construido debido al temor de la población de que sus casas se pudieran derrumbar a causa de las vibraciones del suelo al paso de las enormes máquinas de vapor y de los trenes. Siendo tan endeble el arco, antes de caer los edificios, esta singular alarma alertaría a los vecinos del peligro de permanecer dentro de sus moradas.