Sede del Museo nacional de Escultura, tiene una de las más bellas portadas de estilo gótico flamígero del resto de España. Destinado a Colegio de Teología para frailes, fue uno de los centros de pensamiento religioso más importantes de su época, con personalidades como Bartolomé de las Casas o Francisco de Vitoria. En el siglo XIX dejaron de impartirse clases en sus aulas, y en 1933 se convirtió en sede del Museo nacional de Escultura.