La Plaza Mayor es uno de los espacios urbanos más significativos de Valladolid. Preside la estatua su fundador, el Conde Ansúrez, y en sus orígenes fue lugar de mercado, allá por el siglo XIII. Estuvo rodeada de conventos, como el de San Francisco, en 1499. Escenario elegido para autos de fe y manifestaciones públicas. Destruida por el incendio de 1561, fue remozada posteriormente. Actualmente es una de las más grandes de España, se encuentra porticada. A finales del XX fue remodelada, adoptando el color rojizo de fachadas y embaldosado.
La calle Santiago
La populosa calle de Valladolid que parte de la Plaza Mayor recibe su nombre por la Iglesia de Santiago, cuya ermita primitiva data del siglo XII y que se encontraba fuera de la villa. Ese no fue siempre su nombre, pues a lo largo de la historia se conoció también como calle de la Cofrería, de los Cofreros, de la Carpintería, calle Real y calle del Campo.
Debido a las grandes dimensiones del Monasterio de San Francisco, éste formaba parte de esta calle. La actual calle Santiago contó con un convento llamado de Santa Cruz de las Comendadoras de Santiago, que llegó hasta el siglo XIX. Posteriormente la calle tomó el protagonismo del convento las Dominicas Francesas, del que sólo se conservan los claustros con el suelo decorado con metatarsos de cordero.
Otros establecimientos que le dieron buena fama a la concurrida vía fueron el Mesón de la Paloma, la Posada de la Herradura, o la Posada de la Estrella, hoy lugares desaparecidos, pero que en tiempos adquirieron notable fama por ser los primeros establecimientos que recibían a los visitantes procedentes de Madrid.
Debido a las grandes dimensiones del Monasterio de San Francisco, éste formaba parte de esta calle. La actual calle Santiago contó con un convento llamado de Santa Cruz de las Comendadoras de Santiago, que llegó hasta el siglo XIX. Posteriormente la calle tomó el protagonismo del convento las Dominicas Francesas, del que sólo se conservan los claustros con el suelo decorado con metatarsos de cordero.
Otros establecimientos que le dieron buena fama a la concurrida vía fueron el Mesón de la Paloma, la Posada de la Herradura, o la Posada de la Estrella, hoy lugares desaparecidos, pero que en tiempos adquirieron notable fama por ser los primeros establecimientos que recibían a los visitantes procedentes de Madrid.